LXXXVI. ¿Tienes Un Momento?
¿Tienes Un Momento?
La gente corría, sufría, huía.
Y cuando el superhéroe de la historieta llegaba,
Él, con su mayor esfuerzo, intentaba e intentaba...
No pudo ayudar a todos, no pudo salvar a todos.
Y cuando no superó las expectativas,
Fue cuando la gente hacía de las suyas.
Sin parar en un coro de abucheadas:
“Maldito traidor, maldito traidor lleno de escorias”
Cuentan actualmente que en su vida ha vuelto a las andadas.
Moraleja: A veces no eres mierda, ellos son mierdas.
Fui creado para aguantar peores desastres,
Pero jamás aprender a contrarrestar mis remordimientos.
¿Por qué soy fuerte absolutamente menos en mis nociones?
Di fragmento por fragmento hasta ser una reliquia inexacta,
En mano a mano ha pasado que se ha deteriorado como el amor ventila.
Ningún gracias salió en nadie, por qué siempre pedirán más de lo que se regala.
“Pobre pequeño bastardo”
Quienes lo dicen en este preciso momento
Son los mismos que en mis abrazos recostaban acolchados.
“Qué hipócrita somos todos” ¿no es así como te dije?
Perífrasis en la que estampé al hacerlos la excepción.
Con el contador de amistades atascadas y arrastradas,
Puedo honrarme a haber combatido la gran guerra,
Estalagmitas obstruidas que me sesgan en patas.
Fui elegido para ser el combatiente indicado,
Y, aun así, contrataqué como veterano sin raciocinio encontrado.
¿Tienes un momento?
Digo, ¿No te estoy robando tiempo?
No quiero ser como esos tipos,
Palabras en sujeto fijo
Que se les escapan como hilos.
Quiero recostarme, y relajarme.
Me arrebataron hasta un segundo de redescubrirme
Es así de tanto como la sorpresa que sentí al recordar mis suaves facciones,
Son estupideces, “¿lo harías por tener la mejor reputación entre los salvajes?”
Es la pregunta más obvia, tan obvia como para traspasarla y aparentar ser un domador.
Recuéstate junto a mí, y siento como nos adherimos al jardín alborotado de rosas,
Los pinchos que son tan mortales fueron tan diarios como para hacerlos pasar como abejas.
En minúsculas curitas, mis perpetuas disculpas adheridas como pasa palabras.
Porque perdonaba, aun con el arma en sus manos, yo los trataba como hermanos.
Es difícil... sientes como en la espalda la cola de la pistola se incrusta.
Cuando decidas alguna vez gritar por ayuda, solo me escucharás caer en bruto.
Son los peligros que afronta un superhéroe... que no tiene nada de héroe.
Soy un simple adolescente queriendo vivir aun sin tener algo por lo cual limitarme.
En la barricada que me contuve a mantener estable,
Al carajo, nadie fue conmigo tan amigable.
… eso creía
Siglos en alterada oscuridad han llegado a su final,
Con la luz en el horizonte parezco descubrir nueva curiosidad,
Mi mundo y el tuyo colisionaron, y encontré algo que nadie me quitará.
Amor, eso es, amor.
El amor que tan polifacético será,
En el cual encontraré la reencarnación carnal.
Cumplidamente limpio, sin maldición o escrutinio.
En este pequeño momento tan sublime que cautelosa es la calma.
El conflicto terminó, mi reputación se salvó.
Si pudiera perjurarme en estos escasos segundos,
Recuérdame como quien luchó en aventurados descaros.
¿Tienes un momento?
Quisiera darte un último consejo, mi yo del pasado.
Quien te haya escrito y quien te haya dejado,
Solo esperaba dejarte gravemente destrozado.
Tus enemigos sufrieron por su maldito pasado,
Y ahora, somos nosotros quienes estamos celebrando.
Villanos llegan, se van, solo dejan excremento sembrado,
Somos, tú y varios más, que nuestra vida se nos va limpiando.
Ha llegado la oportunidad de por fin decir:
“El desastre... ha sido enmendado”
Moraleja: A veces no eres mierda, ellos son mierdas.
Fui creado para aguantar peores desastres,
Pero jamás aprender a contrarrestar mis remordimientos.
¿Por qué soy fuerte absolutamente menos en mis nociones?
Di fragmento por fragmento hasta ser una reliquia inexacta,
En mano a mano ha pasado que se ha deteriorado como el amor ventila.
Ningún gracias salió en nadie, por qué siempre pedirán más de lo que se regala.
“Pobre pequeño bastardo”
Quienes lo dicen en este preciso momento
Son los mismos que en mis abrazos recostaban acolchados.
“Qué hipócrita somos todos” ¿no es así como te dije?
Perífrasis en la que estampé al hacerlos la excepción.
Con el contador de amistades atascadas y arrastradas,
Puedo honrarme a haber combatido la gran guerra,
Estalagmitas obstruidas que me sesgan en patas.
Fui elegido para ser el combatiente indicado,
Y, aun así, contrataqué como veterano sin raciocinio encontrado.
¿Tienes un momento?
Digo, ¿No te estoy robando tiempo?
No quiero ser como esos tipos,
Palabras en sujeto fijo
Que se les escapan como hilos.
Quiero recostarme, y relajarme.
Me arrebataron hasta un segundo de redescubrirme
Es así de tanto como la sorpresa que sentí al recordar mis suaves facciones,
Son estupideces, “¿lo harías por tener la mejor reputación entre los salvajes?”
Es la pregunta más obvia, tan obvia como para traspasarla y aparentar ser un domador.
Recuéstate junto a mí, y siento como nos adherimos al jardín alborotado de rosas,
Los pinchos que son tan mortales fueron tan diarios como para hacerlos pasar como abejas.
En minúsculas curitas, mis perpetuas disculpas adheridas como pasa palabras.
Porque perdonaba, aun con el arma en sus manos, yo los trataba como hermanos.
Es difícil... sientes como en la espalda la cola de la pistola se incrusta.
Cuando decidas alguna vez gritar por ayuda, solo me escucharás caer en bruto.
Son los peligros que afronta un superhéroe... que no tiene nada de héroe.
Soy un simple adolescente queriendo vivir aun sin tener algo por lo cual limitarme.
En la barricada que me contuve a mantener estable,
Al carajo, nadie fue conmigo tan amigable.
… eso creía
Siglos en alterada oscuridad han llegado a su final,
Con la luz en el horizonte parezco descubrir nueva curiosidad,
Mi mundo y el tuyo colisionaron, y encontré algo que nadie me quitará.
Amor, eso es, amor.
El amor que tan polifacético será,
En el cual encontraré la reencarnación carnal.
Cumplidamente limpio, sin maldición o escrutinio.
En este pequeño momento tan sublime que cautelosa es la calma.
El conflicto terminó, mi reputación se salvó.
Si pudiera perjurarme en estos escasos segundos,
Recuérdame como quien luchó en aventurados descaros.
¿Tienes un momento?
Quisiera darte un último consejo, mi yo del pasado.
Quien te haya escrito y quien te haya dejado,
Solo esperaba dejarte gravemente destrozado.
Tus enemigos sufrieron por su maldito pasado,
Y ahora, somos nosotros quienes estamos celebrando.
Villanos llegan, se van, solo dejan excremento sembrado,
Somos, tú y varios más, que nuestra vida se nos va limpiando.
Ha llegado la oportunidad de por fin decir:
“El desastre... ha sido enmendado”
-Ricardo Antonio Mena Madera
Comentarios
Publicar un comentario